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Micropigmentación

Se trata del tratamiento conocido también como maquillaje semipermanente. La micropigmentación es el resultado de la evolución y perfeccionamiento de la dermopigmentación y el maquillaje. Esta técnica se ha extendido para mejorar el aspecto de manera natural. Además de solucionar problemas estéticos, la micropigmentación es conveniente para personas activas que buscan maquillajes que no se alteren con las prácticas deportivas, para ahorrar tiempo y evitar el ajetreo diario que implica el maquillaje.

La micropigmentación en los labios resulta espectacular: puede volver a crear la línea del contorno dando a la boca un perfil renovado, más definido y en muchos casos ampliado. Los de forma estrecha se pueden ampliar con una técnica óptica de 3D perfectamente natural que proporciona una sensación de engrandecimiento. También se pueden corregir todo tipo de asimetrías, rasgos no satisfactorios y disimular las pequeñas arrugas que rodean el labio.

Unas cejas bien situadas y estéticamente correctas son fundamentales para el equilibrio y armonía del rostro.
Las cejas se pueden rediseñar, redefinir y resituar. Realizando una reconstrucción pelo a pelo, aseguramos un resultado final de total naturalidad. Con el efecto “lifting” se consigue dar un toque juvenil al contenido del rostro.

El objetivo de la micropigmentación de los ojos es conseguir el alargamiento del ojo y una mirada más expresiva, intensa y viva.
Se puede micropigmentar la línea completa del eyeliner tanto en el párpado inferior como en el superior.
Para una micropigmentación más sutil se realiza el lashliner, una raya muy fina que se dibuja entre las pestañas.

Además, hay la posibilidad de tatuar pecas.

Una más de las utilidades de este método es la micropigmentación reparadora. Esta aplicación ayuda a recuperar el aspecto del aréola con cicatrices postquirúrgicas o después de una reconstrucción mamaria.

El proceso consiste en la implantación de pigmentos de manera subdérmica (bajo la piel). Son pigmentos inertes, y por lo tanto, son totalmente compatibles con nuestro organismo. Una vez implantados, no se desplazan ni producen alergias, aunque es importante que se utilicen pigmentos de calidad.

El grueso de las diferentes capas de la piel (epidermis y dermis) es muy irregular y, aunque se introduzca el pigmento en la misma profundidad, a veces, es necesario hacer un retoque un mes después para fijarlo bien. El pigmento va desapareciendo de manera gradual y dura una media de tres o cuatro años. Pasado este tiempo, se recomienda hacer un repaso para que conserve la misma intensidad inicial de color.

La duración del tratamiento es aproximadamente de dos horas. El proceso de pigmentación no se inicia hasta que la paciente haya escogido correctamente el color que desea y esté totalmente satisfecha con el que se le ha aplicado previamente con lápiz. Resultados que se notan pero no se ven.

Pide cita con tu profesional de esta técnica. Trabajamos según los normativas vigentes y con material estéril desechable.